La tercera entrega de mi serie de entradas sobre los trackers tiene dos absolutos  protagonistas.

El primero de ellos, Noisetracker, fue uno de los trackers más usados para la creación de música en Amiga durante los siguientes dos años. Un detalle poco sabido es que la intención original de Mahoney y Kaktus era venderlo a EAS: la misma compañía que poseyó en su momento los derechos del Soundtracker original. Sin embargo EAS quebró antes de que Noisetracker estuviera terminado. Así que se decidió publicar el programa como freeware.

El auge de Protracker

La hegemonía de Noisetracker duró poco. En 1991 los noruegos Lars Hamre, Anders Hamre, Sven Vahsen y Rune Johnsrud, del grupo de la demoescena “Amiga Freelancers”, mejoraron sensiblemente la usabilidad al introducir ciertos cambios en la interfaz de Noisetracker, aprovechando gran parte de sus componentes (lo que viene siendo una fusilada en toda regla). Y en un golpe de genialidad integraron además un editor de samples (hasta entonces los trackers sólo admitían la importación de los mismos, limitándose su uso a la secuenciación y reproducción, para la edición había que recurrir a programas externos). La posibilidad de editar, reproducir y secuenciar los samples desde un único entorno integrado supuso toda una revolución en en aquellos años.

Protracker 1_3

Lo llamaron Protracker, en refrencia a sus posiblidades ampliadas. Sus primeras versiones soportaban sólo cuatro canales y quince instrumentos, pero la comodidad que ofrecía a la hora trabajar con .MOD bien valía el cambio.

Así las cosas, Protracker supuso la implantación definitiva del formato. Todavía MED se mantuvo como una opción más asequible para el compositor novato durante algún tiempo, pero finalmente fue desplazado al convertirse Protracker de facto en el nuevo estándar para la creación de música en Amiga. Tanto fue así que el uso de sintetizadores también cayó en desuso frente a la facilidad de uso del programa de los noruegos. Y todos ésto conllevó que su popularidad se extendiera a la par que la del propio Amiga hasta los inicios de su declive a partir de 1994.

Protracker 2_3

Versión 2.3 de Protracker

Pero mucho antes de eso, en 1992, dos preadolescentes (el otro era mi colega @spacepluk) en una lejana isla de las Canarias caminaban por su barrio en dirección a casa de un amigo: el “hacker” (hace tanto tiempo de eso que ni recuerdo el nombre, tendría trece años). El “hacker” tenía un Amiga, al igual que nosotros dos (aunque creo recordar que el de él era un 1200, yo tenía un 500, pero no hagáis caso a este pobre anciano…), y montones de programas y juegos pirateados. Solíamos visitarle a menudo cargados de disquettes: en una época en que internet estaba en pañales una amigo así valía su peso en oro.
En una de nuestras visitas entre la montaña de disquettes que tenía en su mesa uno me llamó la atención. La pegatina rezaba: “Protracker”. El nombre molaba.

– ¿Y ésto qué es?

– Es un tracker, para hacer música.

Miré ese disquette durante algunos segundos. Y algo hizo “click” en mi cabeza.
“Hacer música…”

– Me lo llevo.

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